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Altieri: La persona indicada en este momento.
Ante la transición, una solución coyuntural
Ante una nueva alternativa electoral a cada pinamarense le cabe asumir su papel, definir su rol para el cual fue elegido o para el que por propia gravitación ocupa como referente en su quehacer, ya sea en su actividad diaria como en su vida pública.
Desde la clase política, la comunidad espera gestos, actos de grandeza. En mi caso y como ya lo expresé oportunamente creo que no es mi tiempo y como me enseñaron mis padres aprendí a sumar y no a dividir. Lamentablemente no todos piensan así, otros no se condicen con la historia del partido al que representan. Así las cosas, estoy convencido que dada la atipicidad de la situación, con un corto período de ejercicio y con la necesidad imperiosa de establecer un orden, la figura del doctor Altieri es la más recomendable.
Es probable que muchos crean que su tiempo pasó y que ya tuvo su oportunidad, pero tengamos en cuenta que se trata de normalizar, ordenar y recomponer a la administración municipal.
Con el doctor Blas Altieri me une un conocimiento de muchos años que reconoce su origen en la política los tiempos del regreso de la democracia, en 1983.
Está claro que hoy nuestro Partido necesita de un mandatario que tenga las llaves de los despachos, de los ministerios y de los funcionarios tanto nacionales como provinciales para hacer llegar nuestros reclamos ante las necesidades que en muchos casos son de exclusiva injerencia de dichos ámbitos.
A los suspicaces de siempre les digo que mi actitud no tiene otro interés que el de hacer menos intrincado el camino de una decisión ante las horas cruciales que vive nuestro Partido, y por corresponder a las inquietudes de aquellos que me ven como un referente ideológico enmarcado dentro del futuro político de Pinamar. Hoy, reitero, necesitamos gestos de grandeza, actitudes por sobre las palabras.
La democracia brinda todos los mecanismos como para que nadie se perpetúe en el poder y si alguien lo hace será porque la voluntad popular así lo decide, aunque es oportuno afirmar que aquellos que temen de esta circunstancia son los que no están seguros de su accionar, de su peso político, de la claridad de su propuesta y que todavía subestiman a la comunidad.
La adhesión pública a un proyecto o una idea no debe sonrojarnos pues no implica claudicar en nuestros principios o arriar una bandera, sólo significa ser coherente con el compromiso asumido cuando uno decide conducir a un grupo a partir de las ideas y los objetivos comunes.
Hoy, el doctor Altieri ha demostrado una prudente mesura como opositor, sin dejar de hacerse oír cuando la coyuntura política lo demandó para hacerlo y es bueno tener en cuenta que, por estas horas, Pinamar necesita más que nunca no renunciar al equilibrio y a la mesura. Hoy no se necesitan carreras alocadas y ulular de sirenas alarmistas, el grito no tiene cabida, ni mucho menos la violencia verbal.
En Pinamar no tenemos que apagar ningún incendio sino volver a resurgir , como otras veces.
Javier Paso
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