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Una vez más, la Colectividad Boliviana de Pinamar celebra a la Madre Tierra el viernes 31 de agosto en la plaza Bolivia. Pinamar, seno de las culturas andinas, no es ajena a esta tradición que homenajeas a la Pachamama a través de una ceremonia rodeada de ofrendas, danzas tradicionales, música y canciones.
Coincidente con el mes de agosto, tiempo de fecundidad, los Pueblos originarios agradecen a la Pachamama, Madre Tierra y Madre Tiempo, por los frutos que brinda. Por eso, la Colectividad Boliviana y el Programa Intercultural Rabo de Nube/Araà Rugûay invitan a la comunidad a compartir esta celebración en la Plaza Bolivia, de Ostende (Av. La Plata y Av. Central), a partir de las 17.
Ritual de la Pachamama
Hace nueve años, la ceremonia a la Tierra es celebrada en Pinamar y, hace cinco, la Plaza Bolivia fue elegida para erigir la huaca, lugar sagrado donde los hombres depositan sus ofrendas. Las autoridades de la ceremonia preguntan a sus parientes lo que sienten y comunican sus intenciones sobre una hoja de coca. Luego, en calidad de mayores, van transmitiendo esos pedidos a la Madre Tierra. Para los quechuas, el ritual está a cargo del altomisayoc; para los aymaras, del yatiri.
La ceremonia se inicia con el encendido del fuego sagrado que iluminará el espacio cuando la luz del sol se haya apartado del horizonte. Los oferentes formarán un cÃrculo ceremonial alrededor del hoyo, que simboliza una Paqarina, un útero simbólico en la tierra, y un Pachachaka o puente con las instancias superiores.
A las ofrendas se las llama, en el noroeste argentino, corpachada, que quiere decir “dar de comer a la Tierra”. Las ofrendas se colocan sobre un aguallo, un manto multicolor. Sobre cuencos de arcilla se ubican la chicha, hojas de coca, flores, perfumes, semillas y otras cosas provenientes de la Tierra. Algunas de las ofrendas se queman para Jananpacha, el mundo de arriba. El viento, cual mensajero, las elevará hacia los cerros y hacia el cielo. También se debe rociar la Tierra con un poco de las bebidas rituales. Cada uno brinda con la Tierra. “Ella vive y siente como nosotros y debemos brindar con ella”, dicen los que saben.
Luego, el pueblo canta y baila para Ella. La música y la danza despertarán a la Tierra de su descanso invernal. De todas las danzas andinas sobresale el carnavalito. Esta danza comunitaria imita los movimientos de los astros, el Sol y la Tierra, en una eterna danza de seducción y alegrÃa. Los bailarines van y vienen. Llevan en sus sombreros el arco iris. Verde, azul, violeta, rojo. Sus pies descalzos tocan la Tierra como si fuera un gran tambor.
Al culminar la jornada, cada uno debe colaborar en cubrir el hoyo. El lugar ceremonial será marcado con una piedra plana. El tiempo de la siembra habrá comenzado…
Un dÃa ofrendas y alegrÃa
El viernes 31 será un dÃa de ofrendas y alegrÃa. La música y la danza estarán presentes, de la mano de artistas, bailarines y cantantes, de Pinamar, Villa Gesell, Madariaga, Tandil y Buenos Aires. La presencia de la comunidad es esencial porque, tal como enseña la sabidurÃa andina, cada ceremonia trae, desde lo más antiguo, un deseo de alegrÃa, vitalidad y respeto a la Madre Tierra.
Información de Mariana Dufour - Noticias dpinamar.com.ar
Jueves, 30 de Agosto de 2012
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